Lealtad y fatiga ¿y la reforma tributaria integral cuando?

Refiriéndonos en la materia fiscal, comencemos con el siguiente planteamiento en términos filosóficos: ¿Por qué nuestras autoridades, teniendo la posibilidad de implementar un pragmatismo ético, trata de optar por una discrecionalidad demagógica?

Esto se traduciría como sigue: ¿Por qué en lugar de tomar el toro por los cuernos y decidirse a implementar una Reforma Fiscal Integral, continúa crónicamente parchando la legislación y tratando de echarle la culpa a otros de sus incapacidades?

Hace más de un cuarto de siglo que su servidor se ha dedicado a la asesoría en materia Fiscal. Hemos sido testigos y actores de un sinnúmero de de experiencias profesionales con las cuales podemos estructurar una visión “panorámica” de nuestra especialidad.

Aun considerando que por el inmenso número de reformas fiscales parciales que se han dado a través del tiempo es notable una “fatiga” de los contribuyentes al tenerse que adaptar y costear estos innumerables cambios, en todo este tiempo, las relaciones que los profesionales fiscales que desarrollamos nuestra actividad como independientes y que nuestras relaciones profesionales las desarrollamos preponderantemente con el sector privado llevamos con los profesionales que desarrollan su actividad en el sector público, particularmente en las áreas de La Secretaria de Hacienda y Crédito Público y en tiempos más cercanos con el Servicio de Administración Tributaria, se han desarrollado con un pulcro respeto por  las formas en que cada quien percibe sus respectivos objetivos.

Y señalo con precisión que la diferencia en objetivos es una materia mayormente de percepción que de distinción, ya que todos los especialistas por igual  y por definición, compartimos el propósito de que las Leyes sean debidamente aplicadas para todos sin distinciones y sin abusos.

Y bajo esta tónica, existe un valor entendido que es el de cada uno defender su propia “trinchera” con LEALTAD, es decir, procurar un respecto por los recursos humanos y técnicos involucrados, siendo en todo momento, (ambas partes) una parte de la solución y no de los problemas. Así las cosas, en la complicada pero posible tarea de procurar el equilibrio fiscal, mediante una adecuada hermenéutica en donde ambas partes son indispensables y representamos “vasos comunicantes”, requerimos mantener todos la mesura y actuar con lealtad e inteligencia, combinación que nos procure resultados positivos en nuestros objetivos. Sin embargo nos hemos encontrado con algunas “resquebrajaduras”. Por una parte si quienes están colaborando con la autoridad, consideran que una aplicación de la ley les está reportando un efecto indeseado, se promueven los cambios necesarios para que ese supuesto cambie a través de un proceso legislativo que permita la amplia discusión de dicha modificación y su alcance. Se trabaja en ambos casos en los supuestos de la ley para lograr un marco adecuado de aplicación, planteando estos supuestos siempre considerando los principios constitucionales que protegen que los alcances de la norma sean en beneficio de la mayoría y jamás en perjuicio o agravio de persona o grupo de personas de forma discriminatoria, inquisitiva, desproporcionada ni inequitativa.

Sin embargo, existen ocasiones en que, tal vez por desesperación, por desconocimiento o por intolerancia, quienes tienen bajo su cargo el diseño de propuestas que se convierten en las iniciativas que reforman la legislación fiscal, caen en la tentación de generar propuestas de figuras jurídicas cuya simple lectura nos acercaría a la concepción de un estado totalitario. Algo así como enviarnos un mensaje confuso que interpretado libremente por un servidor nos quisiera decir algo como “No voy a gastar energías en consensuar ideas, debatir argumentos, encontrar la hermenéutica de los alcances, proyectar leyes justas si puedo tener el mazo total de la aplicación discrecional de la ley y, desaparecer de un plumazo, mediante argucias intimidatorias a todo aquel que sea un peligro para este propósito”

Menciono esto porque parece ser el marco de referencia de las propuestas que presentó el ejecutivo  en relación particularmente a la creación de un artículo 109 bis del Código Fiscal de la Federación y a la adición de un inciso a) a la Fracción VII, del artículo 107 Constitucional para modificar la sustancia del Juicio de Amparo en contra de leyes fiscales.

Como ejemplo y para remarcar la evidencia del comentario solo transcribimos la propuesta para el  artículo 109 bis del Código Fiscal de la Federación:

“Artículo 109 Bis. Será sancionado con las mismas penas de los delitos de contrabando o de defraudación fiscal quien, con la calidad de contador, abogado, agente aduanal o cualquier otra profesión, técnica o auxiliar de éstas, concierte, induzca, ayude o auxilie a los contribuyentes a la realización de los delitos de contrabando y su asimilación o defraudación fiscal y su asimilación, o a la presunción de estas conductas o hechos descritos en este Código.”

Al analizar esta propuesta, la Comisión de Hacienda del Senado afortunadamente la rechazó sin argüir mas detalles que una preeminencia del artículo 95, sin embargo para nosotros confirma la hipótesis de la existencia de una tentación al totalitarismo y al abuso.

La discusión técnica de posibles cambios y reformas al marco jurídico fiscal es una materia de foros multidisciplinarios en donde todos los participantes cohabitan con el propósito de encontrar mejores formulas que le permitan al país sortear las dificultades que continuamente se le presentan en materia económica.

Estos foros han sido una realidad,  y han presentado resultados concretos. De ellos se ha desprendido la convicción unánime de que nuestro país requiere una Reforma Fiscal Integral, misma que no se ha convertido en una iniciativa concreta en virtud de los distintos y polarizados costos políticos que puede conllevar en una visión de cortísimo plazo.

De estos foros se han presentado propuestas variopintas, las cuales si se realizara una verdadera labor de integración pudiera generar tratamientos legales muy convenientes para la tributación y los contribuyentes. Entre todas ellas encontramos:

a) Aplicación general de IVA a una tasa menos sin exenciones para mantener una contribución positiva sin devoluciones indiscriminadas de impuesto (Solo aplicaría en ciertos casos como las Inversiones en bienes de cierta envergadura)

b) Convertir al Impuesto Sobre la Renta (o IETU) en un impuesto de Control en base a flujo, con una tasa reducida de entre el 15% al 20% máximo.

c) Unificar ISR con IETU incluyendo en un esquema a base a flujo a todos los contribuyentes, adoptando el esquema de impuesto bajo y parejo.

d) Un Impuesto Sobre la Renta bajo y parejo, adicionado con un gravamen generalizado del impuesto al consumo generaría una serie de posibles estrategias para integrar a la base de contribuyentes a la economía informal.

e) Y así una serie de propuestas que tienen que ver con tratamiento fiscal de acciones, de inversiones, de fusión, escisión, etc.

 

El punto es que estos esfuerzos, rara vez encuentran verdadero eco en las iniciativas de reformas, lo cual puede ser percibido como un mensaje de cerrazón o insensibilidad, en los mejores casos.

O incluso podemos recordar casos paradójicos como el que corresponde al Sexenio del Presidente Ernesto Zedillo cuando apareció en la Ley del Impuesto Sobre la Renta, dentro del régimen de pequeños contribuyentes, la posibilidad de deducir los pagos a estos tipos de contribuyentes y pagar el impuesto a una tasa fija, lo cual generó dos situaciones: a) Un abuso de esta figura y b) Un incremento sustancial en la base de contribuyentes y en la recaudación del impuesto. Ambos efectos desaparecieron con la eliminación del régimen. En lugar de establecer requisitos que limitaran el abuso, se optó por desaparecer las características del régimen, con el efecto de que la recaudación disminuyó notablemente.

Lo anterior comprueba que a tasas más bajas, se incrementa la motivación de ciertos segmentos por el pago.

Y bajo este marco de referencia nos planteamos: Teniendo todo este arsenal de recursos técnicos, humanos y de experiencia ¿Por qué el ejecutivo o como trabajo Cameral,  NO SE HA PROPUESTO UNA REFORMA FISCAL INTEGRAL?

¿Tendrán dudas del alcance requerido? ¿Se temerá a los costos políticos? ¿Se considerará que el costo de aprendizaje de los contribuyentes sería muy caro? ¿No hay capacidad real? ¿Se prefiere la demagogia a los resultados? ¿Habrá dobles agendas?

Sea cual sea el caso, cada vez parece más claro el ánimo confrontativo de los especialistas fiscales que miran las cosas desde el ángulo de la autoridad. El ánimo e invitación personal de quien escribe es para retomar el carril de la colaboración y entendimiento leales por ambas partes a fin de que continuemos visualizando el mismo objetivo, como siempre ha sido y debe seguir siendo: Mejorar el marco jurídico fiscal a fin de que mediante éste todos seamos capaces de lograr nuestros objetivos de bienestar. Si alguna de las dos partes lo vemos de otra forma podríamos estar actuando bajo la tentación de nuestras partes más oscuras, esas que tanto daño hacen a las personas y a la humanidad en sí, al estarnos sintonizando con ánimos de revancha, abuso de poder e intolerancia.